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Earth Song, En el Interior de la Obra Maestra

 

 
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Earth Song, En el Interior de la Obra Maestra

Por Joseph Vogel

Jackson recordaba el momento exacto en que la melodía llegó hasta él. Fue en su segunda noche en Viena(1988). Fuera de su hotel, podía ver los museos majestuosamente alumbrados, las catedrales y los edificios de la ópera. A pesar de toda la opulencia que le rodeaba, mental y emocionalmente se encontraba en otro lugar. No era tan solo soledad (aunque definitivamente se sentía así). Era algo más profundo –una desesperación abrumadora por el estado del mundo.

“Cuando has visto las cosas que yo he visto y viajado por todo el mundo, no serías honesto contigo mismo ni con el resto del mundo [si miraras hacia otro lado],” explicaba Jackson.

Antes y después de los conciertos, hacía llevar a niños enfermos y desfavorecidos tras el escenario. “Cada noche venían los niños en camillas, tan enfermos que difícilmente podían sostener la cabeza derecha,” recuerda su entrenador vocal, Seth Riggs. “Michael se arrodillaba hasta las camillas y acercaba su cara a las suyas para poder hacerse una foto con ellos, y darles después una copia para que recordaran ese momento. Yo no podía soportarlo. Me iba al baño y lloraba. Los niños se reanimaban en su presencia. Si eso les daba un par de días más de energía, para Michael merecía la pena.”

Mientras actuaba o ayudaba a los niños, se sentía fuerte y feliz, pero cuando volvía a la habitación del hotel, una combinación de ansiedad, tristeza y desesperación le aprisionaba a veces.

“[El ciudadano medio],” explicaba, “ve los problemas ‘desde fuera’ para ser resueltos… Pero yo no lo siento de ese modo –esos problemas no están ‘afuera’ en realidad. Los siento dentro de mí. Un niño llorando en Etiopía, una gaviota luchando patéticamente en un vertido de petróleo… un joven soldado temblando de terror cuando escucha sobrevolar a los aviones: ¿No suceden esas cosas en mi interior cuando las veo y escucho sobre ellas?”(Dancing The Dream, Poemas y Reflexiones, 1992).

Cuando Jackson actuaba, podía sentir estas emociones turbulentas surgiendo de su interior. Con sus canciones y su baile, trataba de transvasar el sufrimiento, ofrecerle una forma de expresión, un significado y fortaleza. Era liberador. Por un breve instante, podía llevar a su audiencia a un mundo alternativo de armonía y éxtasis. Pero, inevitablemente, era arrojado de vuelta al “mundo real” de miedo y alienación.

Era tanto el dolor y la desesperación que circulaban por el interior de Jackson que se quedó en la habitación de su hotel, pensando. De repente “cayó en su regazo.” (La alusión completa sobre cómo esta canción llegó hasta él: “Recuerdo haber escrito “Earth Song” cuando estaba en Austria, en un hotel, y estaba sintiendo mucho dolor y sufrimiento por la condición difícil del planeta Tierra. Para mí, eso es Earth Song, porque creo que la naturaleza está tratando fuertemente de compensar el trato inadecuado del hombre a la Tierra. Y con el desequilibrio ecológico avanzando, y un montón de problemas en el medio ambiente, creo que la Tierra siente el dolor y tiene heridas, y también trata sobre las alegrías del planeta. Y esto es ‘Earth Song.’ Y eso es lo que me inspiró. De repente cayó en mi regazo cuando estaba de gira por Austria.”)

Canción de la Tierra. Una canción desde su perspectiva, desde su voz (de la Tierra). Un lamento y una súplica.

Esta, decidió, sería la canción más grande que jamás compusiera.

A finales de Julio, Jackson llamó a Bill Bottrell, un joven y prometedor productor e ingeniero con el que Jackson había trabajado en su estudio de Hayvenhurst durante las sesiones de Bad.

Un día, Jackson llevó la cinta en VHS de la película del director John Boorman, La Selva Esmeralda, que cuenta la historia de una tribu de Brasil (la “gente invisible”) y de la selva tropical bajo el asedio de las corporaciones colonizadoras. Ahora es un tema desgastado, pero en el momento de su estreno, fue revolucionario por el movimiento ecológico, atrayendo gran atención sobre la destrucción del Amazonas. Jackson le dijo a Bottrell que la viera y la interiorizara para “prepararse” para trabajar en “Earth Song.”

La primera preocupación de Jackson era conseguir la dimensión y atmósfera correctas. Quería que tuviera la pasión y la intensidad de una canción de góspel, pero el escenario acústico de algo como Pink Floyd o Brian Eno, algo prestado del ambiente y el mundo musical del rock progresivo, pero que al mismo tiempo fuera clásico y accesible. No quería que fuera demasiado compleja o abstracta porque pretendía mover a las masas con la canción. La clave, entonces, era tomarla como “algo simple,” pero cubrirla con detalles, textura, matiz y riqueza.

Con Michael la base debe ser engañosamente simple, pero sucede mucho más. Mucho más detalle y trabajo. Él entendía el contraste. Era muy particular acerca de la textura. Quería [‘Earth Song’] sentirla fresca y nueva y tener esa clase de carga épica e impulso. Este proceso comienza con la asistencia de Bill Bottrell y el compositor Jorge del Barrio, y continuó años más tarde con David Foster, Bill Ross y Bruce Swedien.

Jackson concibió originalmente “Earth Song” como una trilogía (similar a “Will You Be There”), contenida en una moderna pieza orquestal, la canción principal, y después el poema hablado (publicado más adelante como “Planet Earth”). En total, habría durado unos trece minutos. El poema, que contiene ecos de Wordsworth, Keats y Withman, entre otros, era esencialmente una canción de amor cósmico al planeta.

Los arreglos de la canción continuaron durante las sesiones de Dangerous, pero finalmente no entró en el álbum.

Todos los que trabajaban con Jackson comprendían que era un meticuloso perfeccionista: cada detalle, desde el concepto a la producción, de la mezcla a la copia original, tenían que ser exactamente como él quería antes de “echar el cemento.”

Cuando comenzó la grabación de HIStory en 1994 en la Hit Factory de Nueva York, Jackson estaba entusiasmado por volver finalmente a trabajar en la canción. Se sentía confiado en que le encontraría acomodo en el nuevo disco. La única cuestión era cómo hacerla mejor y quién le ayudaría a finalizar su visión.

Jackson dejó los ad libs del final para el último fin de semana porque esperaba “dejarse la voz” en el proceso. Les dijo a los ingenieros ayudantes, Eddie Delena y Rob Hoffman, “Lo siento, pero creo que ninguno de vosotros va a dormir este fin de semana. Hay mucho que hacer, y tenemos que llevarlo a Bernie [Grundman, para hacer la copia original] el lunes por la mañana.”

Como era su costumbre, Jackson cantó esa noche con todas las luces apagadas. (“Él siempre insistía en que las luces estuvieran apagadas,” dice Bruce Swedien. “El ser humano es primariamente un animal visual. Las luces distraen. Michael odiaba las luces cuando estaba grabando.”) Desde la sala de control, Bruce Swedien y su equipo de ingenieros ayudantes no podían ver nada. Pero lo que podían escuchar atronando desde la oscuridad era asombroso: era como si Jackson estuviera canalizando desde las entrañas de la tierra una dolorosa, feroz y profética voz, ofreciendo expresión al sufrimiento del mundo.

Todos los que estuvieron presentes pudieron sentir cómo se les erizaba el pelo de la nuca. Este era el Michael Jackson que los medios nunca conocieron: un artista tan comprometido que podía fundirse por completo dentro de una canción y canalizar sus emociones.

UN APOCALIPSIS MUSICAL:

Al principio es el sonido: el ritmo pulsante de grillos y pájaros cantores, la vibrante cacofonía de la noche. Conjura la exuberancia, el trasfondo natural de una jungla tropical o un bosque tropical desbordante de vida y de música. “Creo que en su primitiva forma, toda la creación es sonido y no es solo sonido fortuito, es música,” explicó Jackson una vez.

La efervescente atmósfera evocada en los primeros segundos, sin embargo, se transforma rápidamente en algo más apocalíptico. Un sonido profundo, primario, se entromete lentamente.

Después se engancha el piano, los coros capturan una mezcla de melancolía y anhelo –que Wordsworth describió una vez como “la serena y triste música de la humanidad.”

Jackson, eleva preguntas inquietantes desde el principio, apuntando a las bases de la sociedad moderna. “¿Qué hemos hecho con el mundo?” pregunta a los oyentes. “Miren lo que hemos hecho.”

Jackson tenía una capacidad única para inyectar peso a las palabras. Como dijo Marvin Gaye una vez: “Michael nunca perderá la cualidad que separa lo meramente sentimental de lo verdaderamente sincero. Está enraizado en el blues, y no importa qué género esté cantando, ese chico tiene ese blues.” En “Earth Song,” Jackson está cantando el blues en una escala cósmica.

Con cada verso, se cimienta la textura musical. La guitarra refleja los sentimientos desesperados de Jackson con exclamaciones profundamente sentidas. La majestuosa orquestación crece y decrece como las olas.

En el segundo verso, Jackson hace referencia a la paz que fue “comprometida” con “tu único hijo” – de repente vuelve sus interrogantes de la humanidad hacia Dios. Cuándo se cumplirán esas promesas de redención, está preguntando. Más adelante, hace también referencia a Abraham y a la “tierra prometida” que fue pactada para sus descendientes.

Como un viejo poeta-profeta, Jackson está “probando los límites del Altísimo,” mientras le plantea profundas cuestiones en nombre de los heridos y abandonados.

Escuchen la explosión de la batería y el temblor de tierra del bajo después del segundo verso: este es el momento en que la canción se transforma de la desesperación hacia la justa indignación. Solo en el puente de la canción se mueve desde el tierno temor de la inocencia (“Solía soñar/ Solía mirar más allá de las estrellas”) hacia el repentino pánico/alienación (“Ahora no sé dónde estamos”) para verbalizar la desesperación y la furia (“¡aunque sé/ que nos hemos ido a la deriva!”).

Es el clímax épico que sigue, sin embargo, lo que empuja a la canción a otro nivel.

El “nosotros” es la voz simplificada de los “Otros”: todos los que han sido silenciados, marginados, oprimidos o ignorados (incluidos los animales y el medio ambiente). Jackson está testificando por ellos mientras formula el status quo. Es una inmensa manifestación de los derechos civiles llevada a la música.

Cuando Jackson alcanza el final de su letanía -exhausto, pero imperturbable- Sólo pregunta a su audiencia, “¿No nos importa nada?” antes de dejarnos más adelante mudas exclamaciones de angustia.

“Earth Song,” de acuerdo con esta definición, es un apocalipsis musical. Lleva al oyente desde un paraíso imaginado de armonía y vitalidad hasta nuestro actual estado de degradación y divisiones. Su cuestión final (¿No nos importa nada?) trata sobre la apatía. ¿Por qué aceptamos pasivamente las cosas tal como son? ¿Por qué no vemos ni paramos la autodestrucción? ¿Por qué no imaginamos (y logramos) algo mejor?

DESCRIPCIÓN DEL LIBRO:

Antes de Una Verdad Incómoda, antes de Avatar y Wall-E, antes de que "hazte ecologista" se convirtiera en una consigna, llegó "Earth Song" de Michael Jackson, una de las más insólitas y audaces canciones protesta de la historia de la música popular. Un éxito masivo a nivel mundial, ni siquiera fue lanzada como sencillo en los Estados Unidos.

Enraizada en las páginas de la Biblia, en la poesía de los Románticos, en los ideales de la ecología social, esta épica de seis minutos y medio de Jackson es una poderosa apelación al mundo al borde de la autodestrucción. En esta innovadora obra, Joseph Vogel detalla la evolución de la canción desde sus orígenes en Viena, 1988, hasta la actuación final en directo de Jackson en Munich, 1999.

Basada en una investigación original, incluyendo entrevistas con los participantes clave, "Earth Song. En el Interior de lo Obra Maestro de Michael Jackson" ofrece una valoración fascinante de esta profética declaración musical.

CONTENIDO:

El Principio Privilegio y dolor. Les siento en mi interior. Ésta es su canción. Ahora mismo es el momento de la Eternidad. Deja que la música se cree por sí misma. El embrión de un poema épico. Trilogía de la Tierra .Triunfa Descubriendo todo lo que puedas. Historia en proceso. Un Apocalipsis musical. Elevándose desde las masas adormecidas. En la cumbre. El cuerpo como lienzo. Legado. Una aventura de la Humanidad Representación artística. Epílogo. Agradecimientos. Notas. Entrevista sobre "Earth Song".

 

 

 

ISBN: 978-84-15191-35-3

Editorial: Quarentena Ediciones

Año de la edición: 2012

Traductor: Marisa Ramírez

Encuadernación: Rústica con solapas

Formato: 15x21 Páginas: 87

Idiomas: Castellano



 

 


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