
Los trenes ocuparon un lugar central dentro del universo que Michael Jackson construyó en Neverland Ranch. No fueron incorporados únicamente para trasladar a los invitados de un sector a otro. El movimiento de las locomotoras, sus faros atravesando el valle, las campanas, los silbatos y la música reproducida durante los recorridos formaban parte de una experiencia cuidadosamente integrada al paisaje.
Neverland llegó a contar con dos sistemas ferroviarios principales, diferentes por su escala, funcionamiento y finalidad. El primero fue el C. P. Huntington, un tren recreativo fabricado por Chance Rides e incorporado durante la primera etapa del parque en 1990. El segundo fue Katherine, una verdadera locomotora de vapor de vía estrecha construida por Crown Metal Products en 1973 y profundamente reconstruida y personalizada para Michael durante 1993.
El C. P. Huntington era el tren pequeño que se utilizaba con frecuencia para transportar personas; Katherine, en cambio, era el gran tren de vapor y constituía una atracción por derecho propio. Cada uno recorría un circuito distinto dentro del valle y respondía a una experiencia ferroviaria diferente. Katherine circulaba por el sector izquierdo y podía detenerse frente al cine o continuar hacia el zoológico. El C. P. Huntington avanzaba por el lado opuesto de la residencia y conducía a los pasajeros hacia sectores recreativos como el poblado indígena y el fuerte destinado a las batallas de agua. Esta descripción procede de la memoria de Sundberg y no sustituye los planos ferroviarios, pero confirma que cada locomotora tenía un recorrido y una función propios dentro de Neverland.
La gran estación principal, las paradas intermedias, los tendidos de vías, los pasos, los circuitos y los galpones ferroviarios serán desarrollados en una sección independiente. Aquí la atención se concentra en las dos locomotoras que dieron movimiento, luz y sonido a Neverland.
Katherine, la gran locomotora de vapor
Nombre en Neverland: Katherine
Identificación anterior: Carowinds n.º 2
Fabricante: Crown Metal Products
Año de fabricación: 1973
Número de construcción: 37936
Disposición de ruedas: 4-4-0, tipo American
Trocha: 36 pulgadas —tres pies o 914 milímetros—
Cliente original: Carowinds
Formación original registrada: locomotora y cuatro coches
Restauración para Neverland: Shop Services Inc., Mount Pleasant, Iowa
Instalación en Neverland: hacia finales de 1993, de acuerdo con los testimonios disponibles
Funcionamiento: locomotora de vapor; después de la restauración, el quemador de la caldera utilizaba propano.
La locomotora más imponente de Neverland recibió el nombre Katherine, en homenaje a la madre de Michael. Su silueta respondía a la clásica disposición 4-4-0: cuatro ruedas delanteras de guía, cuatro ruedas motrices y ninguna rueda portante detrás de ellas. Esta configuración, conocida tradicionalmente como American, reproducía una de las imágenes ferroviarias más reconocibles de Estados Unidos durante el siglo XIX.
Katherine no era, sin embargo, una locomotora del siglo XIX. Había sido fabricada en 1973 por Crown Metal Products, compañía estadounidense especializada en locomotoras de vapor de vía estrecha para parques, zoológicos y ferrocarriles turísticos. Un catálogo histórico de Crown, fechado por el archivo en torno a 1973–1975, demuestra que la empresa comercializaba verdaderos ferrocarriles de vapor en trochas de 15, 24 y 36 pulgadas, junto con coches de pasajeros, vías y equipamiento ferroviario.
El registro especializado de Crown identifica a la futura Katherine como Carowinds n.º 2, número de construcción 37936, fabricada en 1973 y entregada con cuatro coches. Ese mismo registro señala que posteriormente fue trasladada a Neverland, donde su apariencia fue modificada y recibió el nombre Katherine.
Uno de los errores más repetidos durante años consistió en atribuirle una historia iniciada en 1897, vinculada con plantaciones de Luisiana y con una locomotora llamada Melodia. La documentación ferroviaria permite demostrar que se trataba de dos máquinas diferentes.
La Carowinds n.º 1 era una locomotora 2-6-2 reconstruida por Crown sobre el chasis de una Porter de 1897 y recibió el nombre Melodia. La Carowinds n.º 2 era una Crown 4-4-0 construida nueva en 1973. Fue esta segunda locomotora la que posteriormente se transformó en Katherine. El archivo del Pacific Coast Railroad confirma además que ambas máquinas llegaron a encontrarse simultáneamente en los talleres de Mount Pleasant: Melodia era restaurada para otro proyecto mientras la antigua Carowinds n.º 2 era reconstruida para Michael Jackson. Por lo tanto, Katherine nunca fue Melodia.
En Carowinds, la n.º 2 conservaba una apariencia muy distinta de la que tendría después en California. Las fotografías históricas la muestran predominantemente azul, con elementos metálicos y ruedas rojas. El sobrenombre Old Blue aparece con frecuencia en recuerdos de aficionados y visitantes, aunque no se ha encontrado un documento del propio parque que permita confirmar que fuera su denominación oficial.
El registro de Crown establece que originalmente fue entregada con cuatro coches. No obstante, la cantidad y procedencia de los vagones utilizados posteriormente en Neverland no han podido determinarse de forma definitiva. Algunas fuentes secundarias sostienen que procedían de Six Flags Over Mid-America; otras sugieren que fueron restaurados, modificados o construidos durante los trabajos realizados en Iowa.
Tampoco se ha reconstruido documentalmente toda la sucesión de propietarios existente entre la retirada de la locomotora de Carowinds y su adquisición para Neverland. Bases y foros ferroviarios mencionan varios intermediarios. La formulación más rigurosa es que la locomotora pasó por distintos propietarios después de Carowinds hasta ser seleccionada para el proyecto ferroviario de Michael Jackson.
Durante 1993 la locomotora se encontraba en Mount Pleasant, Iowa, siendo reconstruida para Neverland. La transformación fue realizada por Shop Services Inc., empresa surgida del entorno del Midwest Central Railroad. La propia institución confirma que Shop Services se dedicaba a restaurar locomotoras para parques y ferrocarriles turísticos e identifica expresamente una de sus intervenciones como el tren de Michael Jackson.
El trabajo no consistió únicamente en repintar la máquina. La antigua Carowinds n.º 2 fue revisada y modificada como locomotora operativa. Se intervino su caldera, el sistema de combustión, los controles, la decoración, la iluminación y la formación de pasajeros. El resultado fue una máquina profundamente personalizada que dejó de parecerse visualmente a la locomotora azul de Carowinds.
El testimonio más detallado sobre esta etapa corresponde a Matthew Crull, quien trabajaba por contrato para Shop Services. Su relato original fue publicado años después por la prensa de Iowa y posteriormente quedó reproducido en archivos ferroviarios y páginas dedicadas a Neverland. Crull recordó jornadas que comenzaban aproximadamente a las tres y media de la tarde y podían extenderse hasta las cuatro o cinco de la mañana. Según su testimonio, el equipo debía cumplir una fecha contractual estricta y mantener en secreto la identidad del cliente. Los trabajadores habrían firmado acuerdos de confidencialidad con MJJ Productions y las pruebas de rodamiento se realizaban durante la noche para reducir la atención que despertaba la locomotora en Mount Pleasant.
Las versiones conservadas de su relato atribuyen a la reconstrucción una nueva caldera construida en Des Moines, controles computarizados para el sistema de combustión, letras y detalles terminados con pan de oro de 24 quilates, iluminación a lo largo de la formación y un importante sistema de sonido instalado en los coches.
No es correcto afirmar que se le colocó “un motor nuevo”. Katherine continuó siendo una verdadera locomotora de vapor. El agua era calentada dentro de la caldera y el vapor resultante accionaba los cilindros conectados con las ruedas motrices. El propano tampoco impulsaba directamente la locomotora como lo haría el combustible de un motor convencional. Era utilizado por el quemador encargado de calentar la caldera.
Los controles automatizados reducían la cantidad de intervenciones manuales necesarias durante la combustión. Crull describió el sistema como especialmente avanzado y sostuvo que facilitaba la operación por una sola persona. Shop Services incorporó un sistema de control considerado innovador por quienes participaron en el proyecto.
La transformación estética fue igualmente profunda. La locomotora azul pasó a lucir una combinación dominada por el rojo, negro y dorado. El nombre Katherine y las inscripciones de Neverland Valley Railroad hicieron que la máquina dejara de ser una pieza genérica de parque para convertirse en una locomotora inseparable de la identidad visual del rancho.
Michael tampoco quería que el sistema de sonido y la iluminación fueran instalados después de que el tren llegara a California. El objetivo era que Katherine apareciera en Neverland completamente terminada y pudiera ponerse en funcionamiento sin esperar semanas de trabajos adicionales.
Sundberg y otros técnicos viajaron a Mount Pleasant, donde permanecieron alrededor de dos semanas trabajando sobre el audio, las luces, el generador y la alimentación eléctrica de la formación. El desafío consistía en obtener música potente y clara dentro de un tren sometido a vibraciones, ruido mecánico y movimiento constante. El sistema no fue un equipo portátil colocado improvisadamente en un vagón: se diseñó como parte integral de Katherine. El 20 de noviembre de 1993 es la fecha en que se sitúa su llegada a California poco antes de Navidad.
Una vez instalada, Katherine exigía una rutina operativa mucho más compleja que la de una atracción eléctrica o un tren recreativo convencional. Antes de cada jornada era necesario comprobar el agua, el combustible, las válvulas, la lubricación, los frenos y las conexiones; encender gradualmente el quemador y esperar hasta que la caldera alcanzara la presión necesaria.
Allan “Big Al” Scanlan, director de mantenimiento del rancho, recordó que solamente dos personas estaban capacitadas para encender y conducir la locomotora de vapor. Cuando Michael se encontraba en Neverland o había grupos invitados, su jornada comenzaba alrededor de las cinco de la mañana. Fichaba a las siete y se dirigía directamente al tren. Uno de los dos operadores comenzaba temprano la preparación y el otro llegaba aproximadamente a las dos de la tarde para continuar hasta el cierre.
Una vez que Katherine alcanzaba la presión de trabajo, Scanlan se cambiaba y vestía su uniforme formal de maquinista. Después permanecía atento a la radio, esperando pedidos de recorridos, y alternaba entre los dos trenes del rancho. También hacía sonar el silbato mientras atravesaba el valle.
Según Scanlan, Michael disfrutaba especialmente de la atmósfera que producían el movimiento de las locomotoras y el sonido del silbato. Incluso cuando no transportaban un grupo numeroso, los trenes ayudaban a que Neverland pareciera un mundo vivo y en funcionamiento permanente.
El mantenimiento también planteó dificultades particulares. Crull atribuyó algunos problemas iniciales a la composición mineral del agua disponible en Neverland. Según su recuerdo, los depósitos obligaban a limpiar válvulas y otros componentes de la caldera.
La locomotora representaba la dimensión más solemne del ferrocarril de Neverland. Su preparación comenzaba horas antes de que aparecieran los pasajeros. El vapor, la campana, el silbato, los coches iluminados, la música y el uniforme del maquinista convertían cada salida en un acontecimiento.

El C. P. Huntington n.º 235
Modelo: C. P. Huntington
Fabricante: Chance Rides —entonces Chance Manufacturing—
Lugar de fabricación: Wichita, Kansas, Estados Unidos
Número de unidad: 235
Año de fabricación: 1990
Cliente registrado: Neverland Valley / Michael Jackson
Tipo: tren recreativo de escala reducida con apariencia de locomotora histórica
Configuración visible en numerosas fotografías: locomotora y tres coches
Instalación: operativo para Halloween de 1990.
A diferencia de Katherine, el C. P. Huntington no era una locomotora de vapor histórica reconstruida. Era un tren recreativo diseñado para parques, zoológicos y circuitos turísticos, con una carrocería inspirada en las locomotoras estadounidenses del siglo XIX.
Chance comenzó a fabricar esta familia en 1961. El diseño tomaba como referencia la locomotora C. P. Huntington original, construida en 1863 y preservada posteriormente en el California State Railroad Museum. La compañía presentaba sus unidades como reproducciones de aproximadamente un tercio de escala.
La identidad exacta del tren de Neverland está respaldada por documentación industrial. Una lista de producción de Chance Rides registra dentro de las unidades fabricadas en 1990:
235 — Neverland Valley/Michael Jackson — Los Olivos, California.
Este registro permite establecer con seguridad que el pequeño tren de Michael fue el C. P. Huntington n.º 235, construido por Chance Rides en 1990 específicamente para Neverland Valley.
La elección del modelo quedó vinculada con Robert E. “Rob” Swinson, quien entonces se desempeñaba como gerente nacional de ventas de Chance Rides y participaba en la creación del parque de Neverland.
Según sus memorias, Michael y él estaban conversando sobre el Gran Carrusel cuando Swinson mencionó que Chance también fabricaba trenes de escala reducida capaces de transportar tanto a niños como a adultos. Le envió el catálogo completo de productos y, al ver las imágenes del C. P. Huntington, Michael decidió que también quería incorporar uno.
El tren integró la primera fase del parque. Swinson sitúa su puesta en funcionamiento durante la noche del 30 de octubre de 1990, inmediatamente después de la presentación del carrusel. Las fotografías muestran una locomotora de color rojo, azul y dorado, con el número 235 visible y elementos de la identidad gráfica de Neverland. Los coches poseían techos rojos, detalles ornamentales y bancos capaces de transportar grupos de niños y adultos.
La iluminación y la música tenían especial importancia durante los recorridos nocturnos. Swinson recuerda que ambos sistemas ya estaban funcionando cuando Michael utilizó el tren por primera vez. El C. P. Huntington podía convertirse así en una línea de luces en movimiento mientras atravesaba el valle. Brad Sundberg recordó que Michael le concedía una libertad considerable para seleccionar la música de los recorridos ferroviarios, aunque existían dos criterios definidos: la programación debía ser principalmente clásica y no se reproducían canciones de Michael Jackson.
La primera noche de Michael con la locomotora constituye uno de los relatos más emotivos vinculados con Neverland.
Después de la presentación del carrusel, la mayoría de las personas comenzó a retirarse. Michael y Swinson permanecieron en el parque, mientras el C. P. Huntington esperaba cerca, iluminado y con música.
Swinson le propuso dar un paseo. Michael aceptó, aunque inicialmente eligió un asiento situado detrás de la locomotora. El tren comenzó a avanzar en la oscuridad, guiado principalmente por sus propios faros.
Después de recorrer una parte del circuito, Swinson se detuvo y lo invitó a sentarse junto a él. Más adelante volvió a detenerse y le explicó los controles básicos: liberar el freno y accionar la palanca del acelerador.
Según su memoria, Michael reaccionó con la emoción de un niño. Condujo, rió y gritó mientras el tren atravesaba el valle bajo la luz de la luna. El recorrido se prolongó durante varias vueltas y ambos perdieron la noción del tiempo.
Cerca de la medianoche apareció una luna llena sobre las montañas. Swinson recordó que Michael levantó la cabeza y comenzó a aullar. Él lo imitó y los dos continuaron haciéndolo mientras permanecían sentados en la locomotora.
En ese contexto, Michael expresó su deseo de hacer aflorar el niño que cada persona llevaba dentro. La escena fue relatada años después por Swinson en Maker of Dreams.
El C. P. Huntington cumplía además una función práctica fundamental: era uno de los primeros elementos que recibían a los visitantes cuando ingresaban en Neverland. Brad Sundberg recordó que los automóviles y autobuses se detenían junto al gran portón ornamentado, donde los invitados descendían y encontraban al pequeño tren esperándolos. Entre aquellos grupos llegaban niños de Los Ángeles, Santa Bárbara, Make-A-Wish y otras organizaciones.
El recorrido estaba concebido como una introducción progresiva al rancho. Después de atravesar el portón entre música y luces, los pasajeros subían al tren, que bordeaba la casa principal sin invadir su sector privado. Desde los coches podían observar el lago, los cisnes, la embarcación con forma de cisne, los robles y los jardines, mientras se aproximaban lentamente al parque de atracciones. El tren no servía únicamente para dar un paseo: organizaba la llegada y transformaba el ingreso en la primera experiencia narrativa de Neverland.
No era una versión menor de Katherine. Representaba otra clase de experiencia.
Katherine exigía horas de preparación, personal entrenado y una compleja operación de vapor. El C. P. Huntington podía entrar en servicio con mayor rapidez y conservaba el espíritu de los trenes clásicos de los parques de atracciones.
Uno imponía una ceremonia. El otro invitaba a subir casi inmediatamente.

El sonido que recorría el valle
Cuando un tren comenzaba a moverse en Neverland, el rancho parecía despertar de una manera distinta. Primero llegaba el silbato, extendiéndose entre los robles, cruzando los jardines y perdiéndose en la distancia. Después aparecían las luces, avanzando lentamente entre los árboles como si una pequeña constelación hubiera descendido hasta las vías.
Katherine imponía su presencia con la solemnidad de una locomotora surgida de otro tiempo. El vapor, el metal, la campana y el uniforme del maquinista convertían cada partida en una ceremonia. No hacía falta verla para saber que estaba en movimiento: bastaba escuchar su silbato atravesando el valle para sentir que algo extraordinario estaba a punto de suceder.
El C. P. Huntington, en cambio, llevaba consigo una magia más íntima. Era el tren de los niños, de los invitados que comenzaban a descubrir Neverland, de las risas que se alejaban sobre los vagones abiertos. Sus luces recorrían la oscuridad mientras la música acompañaba el viaje, y cada curva revelaba una nueva escena: el lago, los cisnes, los jardines, las atracciones o algún rincón inesperado escondido entre los árboles.
Michael había elegido dos trenes muy diferentes, pero ambos respondían a una misma idea. El viaje no debía consistir solamente en llegar de un lugar a otro. Debía transformar la mirada del pasajero, permitirle observar el rancho como si lo descubriera por primera vez y hacer que, durante algunos minutos, el mundo cotidiano quedara atrás.
En Neverland, los trenes no parecían seguir únicamente unas vías. Seguían el contorno de un sueño. Durante el día transportaban niños, familias y amigos; al caer la noche, sus faros se abrían paso entre los jardines y sus siluetas se confundían con las sombras del valle. El silbato podía escucharse mucho antes de que apareciera la locomotora y continuaba resonando después de que el último vagón desaparecía entre los árboles.
Tal vez por eso permanecieron tan unidos a la memoria de quienes conocieron el rancho. No recordaban solamente una máquina, un recorrido o una estación. Recordaban el sonido del vapor, la música flotando en el aire, la risa de Michael sobre el pequeño tren y la sensación de estar entrando en un lugar donde todavía era posible creer.
Katherine aportaba la grandeza, la historia y la ceremonia. El C. P. Huntington conservaba la alegría inmediata de la infancia. Juntos daban a Neverland una voz propia: una voz hecha de campanas, silbatos, música y ruedas avanzando suavemente sobre los rieles.
Y cuando el tren se alejaba hacia el fondo del valle, no parecía estar llevando pasajeros de una parte del rancho a otra. Parecía conducirlos, por unos instantes, hacia ese lugar invisible donde los sueños de la infancia todavía podían hacerse realidad.
