
El 13 de septiembre de 2003, Neverland Valley Ranch protagonizó una de las aperturas más extensas y excepcionales de su historia. Durante aquella jornada, la propiedad dejó de funcionar únicamente como residencia privada, espacio creativo y lugar de recepción para invitados personales o grupos humanitarios. Sus portones se abrieron mediante pases especiales para que cientos de personas pudieran atravesar sus caminos, utilizar sus trenes, recorrer sus jardines, ingresar en el cine, visitar el zoológico y disfrutar del parque de atracciones.
El acontecimiento fue anunciado por Neverland Valley Entertainment como A Once in a Lifetime Event at Michael Jackson’s Neverland Valley Ranch. En los pases dorados aparece también la denominación An Enchanted Day in Neverland: un día encantado en Neverland.
Ambos nombres expresaban cuál era el verdadero atractivo de la jornada. No se ofrecía únicamente una cena, un concierto o la posibilidad de ver brevemente a Michael Jackson. Lo que se ofrecía era la experiencia extraordinaria de conocer Neverland desde dentro.
El rancho fue preparado como un mundo completo para los visitantes. El lago, las estaciones ferroviarias, los jardines, el cine, la sala de videojuegos, las atracciones y el zoológico dejaron de ser sectores independientes y pasaron a formar parte de un único recorrido. Desde las horas diurnas hasta la fiesta nocturna, la propiedad se mantuvo activa, poblada e iluminada.
La prensa de la época presentó la jornada como la primera apertura de Neverland al público. Esa afirmación necesita una precisión.
Mucho antes de septiembre de 2003, Michael había recibido en el rancho a niños enfermos, familias, organizaciones humanitarias, amigos, seguidores y participantes de diferentes encuentros. Neverland no había permanecido completamente cerrada al exterior.
Lo verdaderamente excepcional fue que, por primera vez, se organizó una apertura de gran escala vinculada con la adquisición de pases y promocionada públicamente como la oportunidad de vivir durante un día la experiencia del rancho.
El acceso seguía siendo limitado. No se podía llegar hasta los portones, comprar una entrada e ingresar libremente. Era necesario poseer un pase dorado, formar parte de la lista de invitados, haber adquirido una entrada para la celebración nocturna o haber ganado uno de los accesos distribuidos por la emisora KIIS-FM.
La propiedad mantuvo estrictos controles de ingreso. Las cámaras de los medios periodísticos no fueron autorizadas dentro del acontecimiento. Reporteros y fotógrafos permanecieron en las proximidades de los portones, donde registraron la llegada y salida de algunos invitados.
La diferencia entre el exterior y el interior de Neverland quedó claramente marcada.
Fuera de los portones se concentraban los periodistas, los fotógrafos y seguidores llegados desde distintos lugares. Dentro, el rancho se desarrollaba como una experiencia que solo podían conocer quienes habían recibido autorización para atravesar sus límites.
Los pases dorados y las dos etapas de la jornada
La modalidad principal comprendía 250 pases dorados para dos personas, con un valor anunciado de 5.000 dólares por pareja. La capacidad prevista mediante ese sistema era, por lo tanto, de hasta 500 visitantes.
La jornada, sin embargo, no estuvo formada por un único grupo de personas ni por una sola categoría de entrada.
Durante el día se desarrolló la experiencia principal asociada con los pases dorados: el recorrido por Neverland, las atracciones, el zoológico, las comidas, las actividades benéficas, el homenaje artístico y el concierto.
A partir de las 19:00, comenzó una segunda etapa: una fiesta organizada y transmitida por Klub KIIS, vinculada con la emisora KIIS-FM de Los Ángeles. La celebración estaba prevista hasta aproximadamente las 2:00 de la madrugada.
Para esta fiesta nocturna se ofrecieron accesos separados, anunciados a 725 dólares por persona o 2.500 dólares para grupos de cuatro. La emisora también sorteó entradas entre sus oyentes y trasladó a algunos ganadores hasta Neverland.
Esta doble estructura explica las cifras contradictorias difundidas posteriormente. Los 250 pases dorados correspondían a 250 parejas, pero a ese número podían sumarse celebridades invitadas, artistas, colaboradores, personal de producción, miembros de las organizaciones beneficiarias, participantes de la fiesta nocturna y ganadores de KIIS-FM.
Lo documentado es que Neverland recibió durante el día y la noche a varios grupos de visitantes bajo diferentes modalidades de acceso.
Neverland convertida en un gran itinerario
La promoción previa describía una jornada de duración completa, con acceso al parque de atracciones, el zoológico, los jardines, el cine, la sala de videojuegos, espectáculos de magia, juegos, premios, almuerzo, cena, una exposición artística, un concierto y una subasta silenciosa.
La amplitud de esas actividades exigió distribuir a los asistentes por numerosos sectores del rancho.
Se conserva un detallado mapa de Neverland que, por sus espacios temporales y por la presencia de áreas vinculadas con KIIS-FM, las organizaciones benéficas y la exposición artística, probablemente fue preparado para esta jornada. El plano organizaba la propiedad mediante 49 puntos numerados.
El recorrido comenzaba en un área de valet y recepción situada antes de la entrada principal. Después aparecían el centro de bienvenida, los portones de Neverland y una estación del tren eléctrico. Desde allí, el itinerario avanzaba hacia el lago, los jardines, la estación principal, la residencia y los espacios recreativos próximos a ella.
Más adelante se identificaban la sala de juegos, la piscina, el poblado de tipis y la estación de Flamingo Island. También aparecían sectores temporales destinados a comidas, juegos, premios, patrocinadores, exhibiciones artísticas y descanso.
El mapa señalaba además un espacio denominado Lounge/Club KISS, relacionado con la fiesta nocturna; un sector identificado como Michael Jackson Museum; el cine; una tirolesa; la cancha de baloncesto; una carpa de información y el acceso al parque de atracciones.
Dentro del parque se diferenciaban el carrusel, los autos chocadores, el Sea Dragon, las sillas voladoras, la rueda de la fortuna, el Zipper y el anfiteatro.
El recorrido continuaba hacia el zoológico, donde se indicaban el sector de animales domésticos, el serpentario, el espacio de los cocodrilos, el aviario, una estación ferroviaria y las áreas correspondientes a elefantes, jirafas, orangutanes, tigres y un oso.
Finalmente, aparecían espacios destinados a café, helados, masajes y un puesto de las organizaciones benéficas.
La propiedad completa fue convertida en un circuito.
El ingreso: del mundo exterior al paisaje interior
Uno de los testimonios más detallados corresponde a una seguidora que obtuvo cuatro accesos para la fiesta nocturna mediante KIIS-FM.
Los ganadores fueron convocados en los estudios de la emisora en Burbank y trasladados en un autobús hasta Los Olivos. Al llegar, tuvieron que firmar diferentes documentos antes de que se les permitiera ingresar.
El momento de atravesar los portones marcaba el comienzo real de la experiencia.
Una vez dentro, los visitantes subían a uno de los pequeños trenes y podían recibir helados mientras eran transportados hacia el parque de atracciones. Durante el trayecto observaban el lago, los árboles, los jardines cubiertos de flores y las esculturas infantiles distribuidas por el paisaje.
Según el testimonio, en distintos puntos del recorrido se escuchaba música procedente de películas de Disney. La combinación entre música ambiental, jardines, agua, esculturas y movimiento ferroviario hacía que el traslado no fuera un simple recorrido funcional.
El tren introducía gradualmente a los visitantes en Neverland.
Primero aparecían los elementos naturales: el lago, las praderas, las flores y los árboles. Después se revelaban las construcciones, las estaciones y los sectores recreativos. Finalmente, los pasajeros llegaban a un parque que se encontraba en pleno funcionamiento.
El sistema ferroviario cumplió así una doble función.
Transportaba a los asistentes entre áreas alejadas de una propiedad de gran extensión, pero también organizaba la manera en que Neverland era descubierta. Los visitantes no ingresaban directamente en el centro del parque. Lo veían aparecer poco a poco, después de haber atravesado el paisaje que Michael había construido alrededor de él.
La apertura permitió que sectores habitualmente secundarios en las crónicas periodísticas se convirtieran en parte fundamental de la experiencia.
El lago central servía como punto de orientación y como elemento visual del recorrido. Sus fuentes, puentes y orillas conectaban el paisaje próximo a la residencia con los caminos que conducían hacia el parque y las estaciones.
Los jardines no funcionaban únicamente como decoración. Eran el tejido que unía cada parte de Neverland.
Los senderos florales, las esculturas de niños, los árboles y las praderas acompañaban los desplazamientos de los visitantes. La propiedad no estaba organizada como una sucesión de edificios aislados, sino como un paisaje continuo en el que cada atracción aparecía rodeada de vegetación.
Las estaciones ferroviarias distribuían a los asistentes entre diferentes sectores. La estación principal, la parada de Flamingo Island, la estación próxima al cine y la estación del zoológico permitían recorrer el rancho sin depender exclusivamente de vehículos privados o largos trayectos a pie.
Para una jornada con cientos de personas, el ferrocarril resultaba esencial. Nunca fue únicamente un adorno temático. El 13 de septiembre de 2003 demostró su capacidad para funcionar como verdadera infraestructura interna de Neverland.
El parque de atracciones en funcionamiento
El parque fue uno de los grandes centros de actividad.
Los visitantes pudieron utilizar las atracciones mientras la música, las luces, los operadores y los puestos de comida devolvían al sector el ambiente para el cual había sido construido.
El carrusel, la rueda de la fortuna, los autos chocadores, el Sea Dragon y otras instalaciones aparecen mencionados tanto en la promoción como en los materiales relacionados con el acontecimiento.
El parque no era presentado como una exhibición que debía contemplarse desde fuera. Los invitados podían subir a las atracciones, desplazarse entre ellas y permanecer en el sector durante buena parte de la jornada.
Durante el día, el paisaje circundante seguía siendo visible. Los colores del parque se integraban con los jardines y las colinas de Neverland.
Cuando cayó la noche, el sentido del espacio cambió.
Las luces de las atracciones comenzaron a dominar el paisaje. La rueda de la fortuna, el carrusel y los juegos mecánicos iluminados transformaron el sector en el centro visual de la celebración nocturna.
Neverland había sido concebida para producir esa transición. Bajo la luz del día era un parque rodeado de naturaleza. Durante la noche se convertía en una ciudad recreativa privada, visible entre los árboles y las praderas.
El cine y la sala de videojuegos
El programa incluía el ingreso al cine privado de Neverland, donde se ofrecieron películas, palomitas, golosinas y bebidas.
Uno de los testimonios menciona la proyección de Seabiscuit, estrenada en julio de 2003. La información procede de recuerdos personales y no de un programa cinematográfico oficial conservado, pero coincide con la utilización anunciada del edificio.
Para muchos de los visitantes, el cine representaba uno de los lugares más reconocibles del rancho. Había sido mostrado durante la entrevista de Oprah Winfrey y posteriormente en otras producciones, pero pocas personas habían tenido la posibilidad de sentarse en su sala y experimentar su funcionamiento.
También estuvo disponible la sala de arcade, equipada con máquinas recreativas, simuladores y videojuegos. El espacio amplió las posibilidades de la jornada más allá del parque exterior y ofreció entretenimiento en uno de los edificios más singulares de Neverland.
La apertura simultánea del cine, el arcade y las atracciones demuestra que el evento no fue organizado alrededor de un único espectáculo central. La propiedad ofrecía múltiples experiencias que los asistentes podían recorrer según sus preferencias.
El zoológico y los animales de Neverland
El zoológico formó parte destacada de la promoción.
El mapa atribuido a la jornada identifica numerosos sectores: el zoológico de contacto, el aviario, el serpentario, los cocodrilos, los elefantes, las jirafas, los orangutanes, los tigres y el oso.
No todos los visitantes habrían recorrido necesariamente cada instalación, pero los testimonios confirman que el área zoológica estuvo abierta y que existieron oportunidades de aproximación a algunos animales.
La jornada mostraba una dimensión de Neverland diferente de la que dominaba en el parque. Allí el atractivo no provenía de las luces o de la velocidad, sino de los senderos, los recintos, la vegetación y la presencia de especies que normalmente no podían encontrarse en una residencia privada.
El tren volvía a cumplir una función esencial, porque permitía comunicar el zoológico con las demás áreas sin interrumpir el recorrido paisajístico.
Neverland podía ofrecer en una misma jornada un parque de atracciones, un cine, una sala de videojuegos y una visita zoológica. Esa combinación explica por qué la experiencia era promocionada como algo más amplio que una gala benéfica convencional.
Las comidas, los regalos y los espacios temporales
El precio del pase incluía almuerzo y cena. La promoción mencionaba también magos, juegos, premios y un camión completo de animales de peluche.
Los asistentes recibían una bolsa de obsequios cuyo valor promocional fue calculado en aproximadamente 1.000 dólares.
La presencia de puestos, regalos, helados y premios formaba parte de la manera habitual en que Neverland recibía a sus visitantes. La propiedad no estaba pensada para que quienes ingresaban tuvieran que comprar cada comida o cada entretenimiento por separado.
Una vez atravesados los portones, el rancho debía ofrecer la sensación de que todo estaba preparado para ser disfrutado.
Romero Britto y la exposición artística
La jornada fue organizada como homenaje al artista brasileño Romero Britto, cuya obra combinaba figuras simplificadas, contornos marcados y colores intensos.
Britto había creado una composición titulada What More Can I Give, vinculada con la canción benéfica impulsada por Michael después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Para el acontecimiento se produjo una edición de 250 impresiones giclée en color sobre lienzo, acompañada por 25 pruebas de artista. Cada ejemplar medía aproximadamente 106,7 por 106,7 centímetros y estaba firmado por Romero Britto y Michael Jackson.
La cantidad de ejemplares coincidía con los 250 pases dorados.
La prensa describió inicialmente las piezas como pinturas originales, pero la documentación posterior de la obra demuestra que se trataba de una edición limitada de impresiones sobre lienzo. Esa distinción no disminuye su importancia: fueron producidas específicamente para conmemorar el homenaje celebrado en Neverland.
La incorporación de la exposición daba a la jornada una dimensión diferente de la habitual celebración de celebridades. El rancho no ofrecía únicamente entretenimiento. Uno de sus sectores fue transformado en espacio de exhibición y homenaje.
Las tres organizaciones beneficiarias
La recaudación estaba destinada a Make-A-Wish Foundation, Oneness y E Aí, Como É Que Fica?
Make-A-Wish Foundation se dedicaba a cumplir deseos de niños que padecían enfermedades graves. El comunicado mencionaba específicamente a los capítulos de Southern Florida y Tri-Counties California.
Oneness promovía la unidad racial mediante la música, las artes y la educación. Su misión se integraba directamente con la programación mediante el concierto Songs of Oneness y los reconocimientos denominados Power of Oneness Awards, destinados a destacar a artistas cuyas obras contribuían a la unidad entre las personas.
E Aí, Como É Que Fica? trabajaba en comunidades empobrecidas de Río de Janeiro proporcionando alimentos, ropa y atención médica a niños. La relación con Brasil y con la infancia explicaba su inclusión en un acontecimiento dedicado a Romero Britto.
De cada pase dorado de 5.000 dólares, 1.000 dólares serían divididos entre las tres entidades. Si se hubieran vendido los 250 pases, la contribución prevista mediante esa modalidad habría alcanzado un máximo de 250.000 dólares.
Los 4.000 dólares restantes de cada pase estaban destinados, según el portavoz Stuart Backerman, a cubrir los costos de producción del acontecimiento.
El concierto y los invitados
La programación artística incluyó el concierto Songs of Oneness.
La presencia mejor documentada entre los intérpretes es la de Ashanti, quien habló con los periodistas fuera de los portones después de haber actuado dentro de Neverland.
También fueron fotografiados en el acceso o identificados por la prensa Mike Tyson, Nick Carter, Aaron Carter y Romero Britto. Las noticias contemporáneas mencionaron a Patti LaBelle y Boyz II Men entre los invitados.
Otras recopilaciones añaden a Chris Tucker, Rodney Jerkins, Brandy, Pink y diferentes figuras del entorno de Michael.
Del día a la noche
La principal ampliación de la jornada se produjo al caer el sol.
Durante las horas diurnas, los visitantes habían recorrido el paisaje, utilizado los trenes, conocido el zoológico, ingresado en el cine y participado en las actividades benéficas y artísticas.
A partir de las 19:00, Neverland comenzó a transformarse.
La fiesta organizada por Klub KIIS convirtió el parque y sus sectores próximos en un escenario nocturno. Las atracciones iluminadas, la música de la emisora, los espacios de descanso, las comidas y la presencia de nuevos invitados prolongaron la actividad hasta la madrugada.
El mapa atribuido al acontecimiento identifica una zona específica como Lounge/Club KISS, lo que sugiere que la fiesta contó con un espacio preparado dentro del recorrido y no consistió únicamente en una transmisión realizada desde el exterior.
Los ganadores trasladados por la emisora llegaron cuando la propiedad se encontraba entrando en esta segunda etapa. Para ellos, Neverland fue descubierta directamente bajo las luces de la noche.
El rancho había cambiado sin modificar sus instalaciones.
Los jardines se oscurecían alrededor de los caminos.
El lago reflejaba las luces de los sectores próximos.
Los trenes continuaban transportando invitados.
El parque, visible desde distintos puntos de la propiedad, se convertía en el corazón luminoso del paisaje.
La aparición de Michael
Michael Jackson había confirmado previamente, durante una entrevista telefónica con Rick Dees, que participaría en la jornada y en la fiesta posterior.
No permaneció visible durante todo el acontecimiento. Su aparición principal se produjo en el tramo nocturno, cuando Neverland llevaba varias horas recibiendo visitantes.
Antes de su intervención, los asistentes le cantaron Happy Birthday, ya que había cumplido 45 años el 29 de agosto. La jornada benéfica funcionó así también como una celebración tardía de su cumpleaños.
Michael pronunció un breve discurso. Agradeció a los presentes y explicó que, en su opinión, se encontraban reunidos por una causa muy especial: el futuro y los niños. Prometió continuar luchando por ellos durante el resto de su vida y agradeció a Rick Dees y a KIIS-FM.
Su intervención fue breve porque el verdadero centro del acontecimiento no era un concierto de Michael Jackson.
El protagonista seguía siendo Neverland.
Durante horas, el rancho había recibido a los visitantes sin depender de la presencia constante de su propietario. Sus trenes, jardines, atracciones, edificios y animales habían sostenido por sí mismos la experiencia.
Michael aparecía al final como anfitrión y como responsable de haber abierto los portones, pero el mundo que los invitados habían recorrido ya había hablado por él.
Neverland como experiencia benéfica
La jornada del 13 de septiembre de 2003 fue diferente de otros acontecimientos celebrados en la propiedad.
En esta oportunidad, Neverland no fue solamente escenario, decorado ni residencia.
Neverland fue la experiencia ofrecida a los visitantes.
La posibilidad de viajar en sus trenes, recorrer sus jardines, conocer sus animales, utilizar sus atracciones e ingresar en sus edificios constituyó el principal valor del pase.
El rancho fue utilizado como instrumento de recaudación precisamente porque su interior despertaba una curiosidad extraordinaria. Pero Michael no se limitó a exhibirlo desde una distancia controlada. Permitió que los asistentes participaran de su funcionamiento.
Por un día, los visitantes no observaron Neverland mediante fotografías o imágenes televisivas.
La caminaron.
La recorrieron en tren.
Subieron a sus atracciones.
Ingresaron en su cine.
Escucharon su música ambiental.
Comieron, descansaron y permanecieron en ella hasta entrada la noche.
